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El mecanismo de un botijo 12


trivial

Siempre he aprendido con mis alumnos y de mis alumnos. Creo que siempre lo voy a hacer o, al menos, confío en que así sea. Hoy quería contar una historia muy personal que me ocurrió cuando estaba empezando en la enseñanza.

Era mi primer año en un instituto, y tenía la suerte de ser “el profe de bachillerato” en un colegio privado de niños educados y majos. Estábamos explicando los límites (si la memoria no me falla) y al ir a explicar el siguiente concepto les dije una frase que por aquel entonces repetía a menudo: “Esto es muy fácil, lo vais a entender enseguida”. Era una frase que yo decía para que no desconectasen y no se desanimasen. Marta Paraíso -no la olvidaré nunca- levantó la mano y me dijo: “Profesor, para usted todo es siempre fácil”- me quedé sin palabras, traté de excusarme, pero concluyó: “Yo no sé qué es lo que está haciendo y el que diga que es fácil me hace pensar que soy tonta”. Tenía razón. Y me acabada de dar una lección.

No hay en matemáticas nada que sea trivial, nada que sea obvio, ni simplemente fácil. Recuerdo cuando, el primer día de facultad, el profesor de Análisis nos hizo demostrar que “1>0” (uno es mayor que cero) un hecho que, aunque parezca evidente, admite demostración (y no es trivial).

Se suele decir de algo sencillo que es como hacer “la o con un canuto”. A mí, re-aprender a escribir con escritura ligada para que mi hija pueda entender mi letra me está costando un mundo.

obvio

¿Cómo funciona el mecanismo de un botijo? ¿De verdad es tan sencillo? Un botijo enfría el agua por la naturaleza de los poros de la arcilla, que evaporan la cantidad justa de agua. El agua al evaporarse capta calor de su entorno -del interior del botijo- consiguiendo enfriarla ¡hasta 10º menos que en el exterior!, en un día seco y caluroso. Si los poros se tapan, no funciona, si son demasiado grandes, suda demasiado y se vacía. Un buen botijo es una joya de la tecnología. No me parece nada simple.

Claro que decir que vamos a aprender algo difícil tampoco anima mucho, aunque si se presenta como un reto siempre será más satisfactorio cuando se supere. Hay una frase que le escuché a Maria Antònia Canals que me reconcilió con lo que significa la dificultad en las matemáticas: “Las matemáticas son difíciles, como es difícil subir una montaña, pero con preparación y entrenamiento es algo que se disfruta mucho”.

Las matemáticas cuestan, pero con entrenamiento, con el equipo adecuado, con la aclimatación necesaria -no se va uno en su primera excursión al Himalaya, ni en chanclas- se ven unos paisajes extraordinarios y se respira un aire fresco y puro. Merecen la pena. No os lo perdáis.

Hoy he comenzado una nueva etapa, desde hoy voy a dar clase en la universidad. Es solo una asignatura, un par de días a la semana, pero no voy a desperdiciar la oportunidad. Además, es en la facultad de Educación y mis alumnos serán pronto maestros de Educación Infantil. Por si fuese poco, la asignatura es sobre juegos y situaciones de contenido matemático, que es sobre lo que llevamos hablando aquí desde hace dos años. Así que pienso aprovechar la oportunidad, como aprovecho cada sesión con niños o con maestros, para seguir aprendiendo de mis alumnos.

No dejéis de tocar las mates.


Tu comentario:

12 comentarios sobre “El mecanismo de un botijo

  • Consi
    Mucha suerte y que bien te han elegido, suerte la que van a tener tus alumnos y ojalá la plasmen en sus futuros alumnos que vaya como anda el patio. Felicidades.
  • David Barba
    No te deseo suerte en tu nueva andadura universitaria porque no la necesitas eres "la leche" y como perro viejo en ésto me permito darte un consejo: seguro que se lo pasaran bien, seguro que aprenderan cosas, actitudes y maneras de hacer, pero... Ten preparada alguna pregunta actividad o lo que sea para comprobar de vez en cuando, si de alguna manera han entendido que el botijo que les venderás TIENE un mecanismo. Es decir que se den cuenta interioricen i descubran que lo que les explicas no son juegos sino MATES! No pretendo que consigas sepan el mecanismo, sino sencillamente que existe, y que está en sus manos descubrirlo cada dia, sino no podran crear nada más cuando te vayas. Te lo digo porque en mi dilatada vida profesional lo conseguí pocas veces, no es que pretenda pues darte una lección, sino avisarte como viejo cascarrabias que soy, que subir esta montaña mirando no sólo la cumbre la cumbre sino también el suelo tiene sus problemas. A mi me paso ayer!!!! y aún estoy llorando. Seguramente lo explicaré en en blog de puntmat
    • tocamates Autor
      Maestro barbudo, me preocupa y me alegra saber que lloras. Me preocupa porque no tienes edad para ir sufriendo con los alumnos y me alegra porque me dice que sigues preocupándote e implicándote en las cosas que haces y enseñas. Hace no mucho tiempo descubrí que tus palabras están cargadísimas de razón, que como decían el otro día en el país -periódico- jugar al sudoku no te hace mejor matemático ni más inteligente, solo mejor jugador de sudoku. Digo que lo descubrí, pero lo cierto es que quiero pensar que lo aprendí, porque pienso guardármelo y aplicármelo en cada momento. Tengo buenos maestros y muchas ganas de aprender. ¿Se puede pedir más? Un abrazo y gracias por tus palabras.
  • Sara M.
    Jo, yo quiero que les des clases a maestros ya salidos, y profesores de ESO. Que ya no pillas a los de mis hijos :( Enhorabuena, seguro que dentro de unos años habrá colegios en los que se acuerden muy agradablemente de ti. Padres, profesores y alumnos.
  • defincasyservicios
    Excelente artículo. Nuestra intención no es siempre captada con el mismo punto de vista por todos. Alagar puede ser un insulto, e insultar un alago. En cualquier caso, al final podemos entender todos los puntos de vista.
  • Javier Herrera
    He llegado a este post por casualidad (nada es casual, estoy plenamente convencido) buscando otra cosa. Ahora me alegro de haberlo leído. Breve pero sencillamente inspirador. Como maestro novato y estudiante con experiencia, me identifico plenamente en lo fácil que es decir que algo es fácil. Creo que como docentes necesitamos una empatía mayor en nuestra vida diaria porque, como buenos docentes, enseñamos (y aprendemos) en cada minuto de nuestra vida, y saber ponernos en la piel y en la mente de los demás hará con seguridad que cumplamos mejor con nuestro cometido. Puestos a determinar lo que es fácil o difícil, creo que la segunda o tercera explicación que tenemos que dar a quien no nos entiende es en verdad la más difícil o cuanto menos la que nos obliga a usar nuestras mejores estrategias para ser entendidos. ¿quién dijo que fuese fácil aprender o enseñar? De lo que no cabe duda es que es un reto tan divertido como imaginarse a uno mismo en el Himalaya en chanclas, jeje. ¡Muchas gracias Tocamate!